Medicina griega: la dieta (Περὶ τῆς διαίτης)

Viernes, Febrero 15, 2008

La dieta (del griego antiguo διαίτα) es un elemento muy importante en la cultura occidental moderna. En efecto, hoy en día es una idea consolidada el hecho de que las dietas nos ayudan a adelgazar y a cuidar (algunas) nuestra salud. Pues bien, el concepto de dieta, que nos parece tan moderno, se encuentra en verdad bien desarrollado y asentado en la cultura griega.
Los médicos autores de los distintos tratados del Corpus Hippocraticum ya se interesaron por la dieta, entendida como modus uiuendi o régimen de vida. Y no les interesó poco. Conservamos un tratado llamado Περὶ τῆς διαίτης (‘Sobre la dieta’), donde hallamos llamativas observaciones sobre la salud, los alimentos y el régimen de vida, que nos sorprenden precisamente por su modernidad. Dejemos hablar a los antiguos:

«Afirmo que quien pretende componer acertadamente un escrito sobre la dieta humana debe, antes que nada, reconocer y discernir la naturaleza del hombre; conocer de qué partes está compuesto desde su origen y distinguir de qué elementos está dominado [...] Si no discierne lo dominante en el cuerpo, no será capaz de procurar lo conveniente al ser humano» (Hp. Vict. 2)

«El ser humano no puede mantenerse sano sólo comiendo sino que tiene además que practicar ejercicios. Las comidas y los ejercicios presentan influencias opuestas entre sí, pero se complementan con vistas a la salud: puesto que los ejercicios físicos (πόνοι) producen naturalmente un gasto de lo acumulado, mientras que los alimentos (σῖτα) y las bebidas (ποτά) restauran lo vaciado» (Hp. Vict. 2)

«Conviene discernir la influencia de los ejercicios físicos [...]: cuáles de ellos proporcionan un aumento de carnes y cuáles una disminución; y no sólo eso, sino además las relaciones convenientes de los ejercicios con respecto a la cantidad de alimentos, la naturaleza de los individuos, y las edades de los cuerpos y su adecuación a las estaciones de las localidades en que se habita, y la constitución del año. Hay que conocer las salidas y las puestas del sol, de modo que se sepa prevenir los cambios y los excesos de las comidas y bebidas, de los vientos y del universo entero» (Hp. Vict. 2)

Y a continuación se nos da la fórmula para la salud exacta:
«Si, además de esto, pudiera hallarse, en cada caso, la proporción de los alimentos y el número ajustado de ejercicios que no ofrecieran un desequilibrio ni por exceso ni por defecto, así se descubriría de manera exacta la salud de los individuos» (Hp. Vict. 2)

Ciertamente, la importancia de la dieta es llevada a sus últimas consecuencias, pues ésta puede llegar (dice) a determinar el sexo de un bebé. En efecto, en primer lugar para entender el pasaje conviene tener en cuenta que según el autor todos los seres vivos están constituidos por dos elementos: fuego y agua. Por ello:
«Las hembras, que son más afines al agua, se desarrollan a partir de comidas, bebidas y hábitos fríos, húmedos y blandos; los machos, más próximos al fuego, de los alimentos secos y cálidos y de una dieta semejante. De modo que si se quiere engendrar una hembra hay que adoptar un régimen afín al agua, y, si a un varón, hay que mantener una pauta afín al fuego» (Hp. Vict. 27)
Seguidamente, aparece una descripción de los tipos de hombres y de mujeres que existen y cómo son concebidos. Estos tipos son: el hombre fuerte de cuerpo y espíritu, el hombre menos fuerte, el hombre afeminado, la mujer muy femenina y hermosa, la mujer femenina pero brava, la mujer muy brava y masculina.

En el libro segundo, siguiendo el plan de la obra el médico (ἰατρός) describe los factores que influyen en las enfermedades, a saber, la situación geográfica del lugar, la naturaleza de los vientos, las cualidades de los alimentos y bebidas, y la función de ciertas actividades. Aunque todas las observaciones son interesantes, veamos qué nos dice acerca de las propiedades de las habas y otras legumbres:
«Las habas son algo sustancioso, pesado y flatulento. Flatulento porque los conductos no pueden acoger el alimento que les llega en masa, y pesado porque tiene pocos residuos en su nutrición. Los guisantes dan menos gases y son más nutritivos. Los blanquecinos y los alargados son más laxantes que los otros y menos flatulentos» (Hp. Vict. 45)

Y a continuación, en el libro tercero se dan al fin las indicaciones relativas a la διαίτα que, según la estación del año y las necesidades particulares de cada persona, hay que seguir. Vamos a poner a modo de ejemplo la dieta que se recomienda seguir en invierno:
«En invierno, pues, para oponerse a la estación fría y dura, conviene adoptar los hábitos de vida siguientes. En primer lugar hay que acostumbrarse a una sola comida [...]. Y tomar alimentos secos y astringentes, cálidos, variados y sin mezcla, mejor comidas con pan, y mejor asados que hervidos, y para beber tintos bastante puros y en menor cantidad. Las hortalizas convienen muy poco [...] y caldos muy pocos. Y muchos ejercicios de toda clase; y carreras de fondo [...], y lucha libre prolongada con el cuerpo aceitado [...]. Y paseos rápidos tras los ejercicios gimnásticos, lentos y al sol después de la comida, y muchos paseos matutinos, comenzando poco a poco y progresando a un ritmo vivo y concluyéndolos de manera sosegada.
Conviene descansar en lechos duros y darse caminatas y carreras nocturnas, porque todo eso adelgaza y calienta [...]. Practicar el trato sexual con mayor frecuencia en esta estación, y los mayores más que los jóvenes» (Hp. Vict. 68)

Como se puede ver, en fin, estaba ya todo inventado…


Continuitas

Viernes, Febrero 1, 2008

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En la historia de la Lingüística se puede apreciar una tendencia al reconocimiento de los errores pasados, por lo menos en el sentido de que cuando una escuela lingüística representaba una teoría científica que no gozaba de la aprobación de siquiera unos pocos, éstos podían generar una nueva escuela que representase una nueva visión sobre una nueva teoría en conflicto con la anterior. De esta manera hemos conseguido, así pues, en mayor o en menor medida ir superando algunas ideas erróneas, como, por ejemplo, la infalibilidad del concepto de ley fonética, y así hemos conseguido ir avanzando en los estudios de Lingüística Histórica en concreto.

Pues bien, algo parecido parece estar en estos momentos gestándose con una especie de grupo al que paulatinamente se van uniendo aquellos investigadores que se van dando cuenta de que las cosas dentro de la Lingüística Indoeuropea y ciencias afines, como la Historia, la Arqueología, etc… no son como hasta ahora se venía creyendo. Este grupo de investigadores de varios paises de Europa, capitaneados espiritualmente por el semantólogo italiano Mario Alinei, practica una metodología clara y sólida, partiendo de una serie de principios generales que constituyen una recua de mínimos exigibles para cualquier teoría ligüística que tenga las mínimas pretensiones científicas.

En fin, si queréis acceder directamente desde aquí pinchad este enlace con la página de CONTINUITAS


Gratulaciones y nuevos recursos para Lisias

Martes, Enero 22, 2008

Agradezco muy sinceramente de nuevo la ayuda que recibo de parte de mis compañeros, tanto por compartir la profesión como por haber compartido los primeros pasos en el mundo de la blogosfera. Desde luego me va resultar de mucha utilidad recomendar a mis alumnas de segundo de Bachillerato los blogs de que me informa Sunny. Aprovecho, pues, para crear los correspondientes enlaces al blog Eufileto y Lisias y al blog Aigialos, donde, chicas, podréis encontrar muy interesantes ejercicios interactivos sobre el texto de Lisias. Practicad, practicad, y agradeced a mi collega esta magnífica recomenda-ción.

En cualquier caso: gracias, Sunny.


El aseo de las mujeres en Lisias

Jueves, Enero 17, 2008

Hola! Siguiendo el buen consejo de mi amiga Elena Gallardo, decidí visitar el blog de su a su vez buena amiga Virginia. La sorpresa fue tan grata que ahora mismo me  encuentro en la obligación moral de crear un link para que podáis acceder a dicha página. Allí encontraréis abundante, suculenta y enriquecedora información sobre el vasijas, jarras, jarritas y otro tipo de utensilios de aseo y cosmética, usadas por las helenas para su embellecimiento. Para acceder al blog de Virginia Pla en el IES Serpis haz click aquí.

Ah! No olvidéis en ningún caso dar las gracias a Elena. Gracias Elena.


Lisias

Jueves, Noviembre 22, 2007

Dedico este post a mis alumnas de segundo de Bachillerato. El exagerado temor que sentís por el examen de griego de la selectividad no es para nada infundado. Sin embargo, en la medida de nuestras posibilidades vamos a intentar paliar al máximo este φόβος. La primera cosa que vamos a hacer es poner a vuestra disposición el magnífico a la par que utilísimo vocabulario del texto de Lisias, obra de Charo Marco y Amparo Moreno. Pincha aquí para acceder a este vocabulario y aquí para el texto de Lisias.


Crucigrama

Miércoles, Noviembre 21, 2007

p231persmedousa.jpgLa actividad que os propongo a continuación tiene que ver con lo que estamos haciendo estos últimos días en clase. Estamos estudiando el mito de Perseo, y después de haber visto la película Furia de Titanes intentamos encontrar las diferencias entre este film y la historia que nos cuenta el mitógrafo Apolodoro en su obra Biblioteca. Con el fin de poner a prueba nuestros conocimientos sobre el mito de Perseo vamos a intentar solucionar el siguiente crucigrama. ¡Mucha suerte, canalla escolar!

Haced clic aquí para acceder al crucigrama.


Dioniso y las bacantes

Miércoles, Noviembre 7, 2007

Cuenta un mito sobre Dioniso que éste arribó en cierta ocasión a las tierras cadmeas donde trató de introducir sus orgiásticos ritos entre las mujeres hijas de Cadmo. Cuenta el mito asimismo, como si se tratara de una especie de prevención al profano, que el rey del lugar, Penteo, quiso evitar que los cultos báquicos pasasen a formar parte de la vida religiosa de su reino. Las consecuencias de esta oposición:

«Su madre fue la primera en iniciar, como sacerdotisa, el sacrificio, y se echa encima de él. Penteo arrancó la diadema de su cabello para que le reconociera y lo matara la infeliz Ágave, diciéndole al tiempo que acariciaba su mejilla: “¡Soy yo, madre mía, yo, tu hijo!¡Penteo, al que diste a luz en la morada de Equión!¡Ten piedad de mí, madr, y no vayas a matar, por culpa de mis errores, a tu propio hijo!” Pero ella echaba espuma por la boca y revolvía sus pupilas en pleno desvarío, sin pensar lo que hay que pensar. Estaba poseída por Baco y no atendía a Penteo. Cogiendo con sus dos manos el brazo izquierdo y apoyando el pie en los costados del desgraciado, le desgarró y arrancó el hombro, no con fuerza propia, sino porque el dios había dado destreza a sus manos. Luego Ino completaba el resto de la acción, desgarrando su carne, mientras se le echaba encima Autónoe y toda la turba de Bacantes. Había un griterío total; a la vez él, que gemía de dolor con todo lo que le quedaba de vida, y ellas con sus gritos de triunfo. Arrancando una un brazo, otra un pie con su calzado de caza, mientras en el descuartizamiento quedaban al desnudo sus costillas. Y todas, con las manos teñidas de sangre, se pasaban una a otra como una pelota la carne de Penteo.»

Así describe el tragediógrafo Eurípides en sus Bacantes el descuartizamiento del rey tebano Penteo. Resulta claro su castigo: si un mortal se opone a los ritos de las bacantes blandedoras del tirso, lo pagará.

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Responde a las siguientes cuestiones:

  1. ¿Por qué los habitantes de Tebas son denominados “los hijos de Cadmo”?
  2. ¿En qué estado describe Eurípides a la madre de Penteo, Ágave?
  3. ¿En qué consisten los ritos de las Bacantes?
  4. El rito que se describe en el pasaje se conoce con el nombre de σπαραγμóς o descuartizamiento. Encuentra información sobre este macabro ritual y su significado.
  5. Busca información sobre el dios Dioniso y sus atribuciones en relación con los ritos de las Bacantes.
  6. Busca representaciones artísticas de Dioniso y las Bacantes.

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El cortejo de Dioniso

Lunes, Octubre 29, 2007

Dioniso con sátirosEl cortejo de Dioniso, formado por los inseparables acólitos del dios del vino, nos recuerda que junto a la eterna ecuanimidad con que el siempre comedido Apolo ilustra el comportamiento humano, existe una cara oculta que nos posee y que se encuentra regida por el poder irracional de las temibles e imprevisibles fuerzas de la naturaleza. Junto a la iluminadora razón que predica el μηδέν ἄγαν (‘nada en exceso’) encontramos para el hombre un mar de tinieblas,  donde el ser humano se vuelve el animal que jamás dejó de ser, gobernado por sus insintos más íntimos y pretéritos.

Carles Monzó Gallo